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Habitar el espacio intermedio

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15-06-2018

Dice el manual de resolución de conflictos que, en contextos de polarización, una de las claves para una adecuada transformación del conflicto, es habitar los espacios intermedios (middle ground). Es en esos espacios donde los matices quieren contrarrestar una realidad que se construye en blanco y negro. Y es ese espacio el que los actores o individuos más polarizados tienden también a convertir en la diana de sus discursos exacerbados.

Habitar el espacio intermedio requiere de coraje, de paciencia y de mucha creatividad. Construir discursos matizados y también iniciativas que potencien cualquier ejercicio empático entre las partes son, por lo tanto, acciones fundamentales para reconstruir los daños causados por un escenario polarizado.

En el conflicto del encaje de Cataluña en España podríamos estar asistiendo a un importante cambio de rasante. En las últimas semanas se han producido dos hechos más que significativos. A nivel político e institucional, ha habido un importante relevo de actores, los cuales, al menos inicialmente, parecen estar dispuestos a tender algunos puentes de diálogo y a mostrar cambios sustanciales en sus discursos, gestos y afirmaciones. Un hecho deseado pero que parecía improbable hasta hace poco tiempo y que pone de relieve cómo a menudo, en medio de una coyuntura enquistada, pueden tener lugar circunstancias excepcionales.

Pero también a nivel social han germinado en las últimas semanas un importante abanico de iniciativas orientadas a la escucha mutua y a la búsqueda de soluciones constructivas. Una de esas estrategias sociales es la que diversas personas, convocadas y acogidas por los centros Cristianisme i Justícia (Barcelona) y EntreParéntesis (Madrid), han ido trenzando en los últimos meses. A partir de una serie de encuentros, los participantes de esta iniciativa han puesto en común sus preocupaciones, sus sentimientos y sus visiones sobre el conflicto, especialmente a raíz de la intensidad de los últimos meses. El resultado es una visión de mínimos compartida, una serie de aspectos que trazan el espacio de encuentro posible entre posiciones que no dejan de ser diversas y plurales, como así se afirma en el texto titulado “Es posible renovar la convivencia”:

“No compartimos la misma posición. Lo recogido en este escrito no refleja unanimidad homogeneizadora. Al contrario, no todas estamos de acuerdo con todo tal y como se recoge; a otros nos habría gustado decir más o menos. Sin embargo, es un primer paso, un mínimo común denominador desde donde seguir avanzando en nuestro proceso de entendernos y escucharnos, de tender puentes y buscar salidas consensuadas a esta crisis. Aquí reside el valor de este documento.”

Y el valor, efectivamente, es que, más allá del resultado visible, la propia existencia de experiencias como estas, muchas veces sin saberlo, ya está contribuyendo a nutrir un espacio esencial para afrontar un contexto lleno de complejidades. “Somos conscientes de que no es fácil”, asevera el texto. “Requiere gran audacia, un hondo sentido de fraternidad universal y esperanza puesta en el bien común. Creemos que esa esperanza no solo es necesaria, sino que tiene agarre y posibilidad”.

Bienvenidas sean esta y muchas otras posibilidades.

Oscar Mateos, profesor de la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna-URL, miembro del Centro de estudios Cristianismo y Justicia

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