Número 620

Número 620

Noviembre 2002

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Mi biblioteca personal

José María Díez-​Alegría (1912)
Teólogo
He leído mucho de literatura, de filosofía, de ciencias sociales. Quiero recordar tres libros de imaginación: El Quijote de Cervantes, que empecé a leer desde niño, los Papeles Póstumos del Club Pickwick de Carlos Dickens, que leí en la adolescencias, y, en la madurez, la magnífica novela de Mijaíl Bulgákov El Maestro y Margarita. Pero mi vida desde los dieciocho años (tengo noventa cumplidos) ha estado concentrada en la búsqueda, la identificación existencial y el intento de seguimiento del Jesús real (el de Nazaret, del que nos habla el Evangelio de Marcos).

Los ministros no obedecen

El primer ministro francés, Jean-​Pierre Raffarin, cree que la política debe estar basada en la proximidad, en escuchar los problemas de la “gente de verdad” y traten de convencerles. Para ello apuesta por trasladar su oficina durante una semana al mes a las provincias, lejos de París.

A vueltas con la muerte

Carlos Eymar
Filósofo
Siguiendo con la reflexión iniciada en el último número de El Ciervo, voy a referirme aquí a dos obras recientemente publicadas que abordan el tema de la muerte, completando la perspectiva filosófica de Scheler e iniciando una apertura a su consideración teológica.

Sólo valoro la originalidad del qe no se cree Adán pisando por primera vez el mundo

Alejandro Duque Amusco
¿Cuándo, cómo y por qué escribe poesía?
Escribo siempre a mano. Necesito el contacto con el papel, el poder tachar y releer bajo la tachadura. Como el impulso que me lleva a escribir suele ser repentino, aunque obedezca a un proceso más o menos largo de cristalización interior, la “visita” del poema me ha llegado en los sitios y momentos más diversos.

Con las madres encarceladas

Trinidad García-​Herrera Reboul
Asistenta social en el Centro penitenciario de Soto del Real (Madrid)
7.30h. Aún no ha amanecido. Empiezan los primeros rayos de luz cuando salgo de casa. Me separan del trabajo treinta kilómetros. Durante el trayecto voy pensando qué vicisitudes me deparará el día y si seré capaz de transmitir algo de la esperanza que demandan estas mujeres privadas de libertad.

¿Qué hay en Brasil?

Jordi Pérez Colomé
Periodista
El casco antiguo de Salvador de Bahía está vacío. Es la una de la madrugada, el concierto en el Largo do Pelourinho ya terminó y los sambistas han desaparecido. Los adoquines y las casas de colores están solas, no se ven ni coches ni locales abiertos. Sólo algunos niños sucios duermen por el suelo o corretean y dos policías de aspecto cansado conversan. Porque es el centro de la ciudad y porque en él se agolpan los turistas, hay vigilancia día y noche. Hay otros puntos que también están vigilados, lugares de ocio nocturno. El resto de la ciudad, de noche, es territorio de poco orden.

Los verdaderos economistas

Lluís Batlle Bastardas
Asistente Social de primaria de la zona de Sants de Barcelona
A las seis y media de la mañana bajo la ducha escucho la radio. El reloj marca la pauta del día cuando se tienen dos hijas pequeñas. Así, a las siete y cuarto, despierto a mi mujer y a las dos hijas: Gina, de seis años, y Berta, de dos. Visto a la pequeña y vamos a coger el tren y después el metro para ir a la guardería municipal en la que este curso hemos conseguido plaza después de cuatro años intentándolo.

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