Número 644

Número 644

Noviembre 2004

Ver sumario

La educación es mi derecho

Beatriz Vera Poseck (Licenciada en psicología)
Son las siete de la mañana y no he dormido nada, ayer me acosté tarde. Es difícil no sucumbir al poder de un buen libro. El despertador acaba de sonar y lo he apagado. Ahora debería levantarme, desayunar, ducharme y coger mi carpeta, me esperan seis horas de clase en la facultad.

La Logse es un desastre

Enrique Moreno Castillo.
Profesor de lengua española y literatura en el Instituto Emperador Carles de Barcelona
Mi experiencia como profesor de instituto me lleva a hacer un balance francamente negativo sobre la enseñanza actual. Creo que todo lo que ha producido la Logse, juzgado desde un punto de vista de izquierdas, ha sido regresivo y pernicioso, y que la enseñanza secundaria, al menos la pública, se halla en una situación de colapso. (Quiero aclarar que mi conocimiento se limita a lo que ocurre en Cataluña, aunque sospecho que no debe ser muy diferente de lo que pasa en el resto de España). Antes de la implantación de la Logse, la enseñanza pública competía en igualdad con la privada, de modo que muchas personas que hubieran podido pagar un centro privado optaban por enviar a sus hijos al instituto.

Qué educación das a tus hijos

Nacido en 1953, en 1982 tenía mi primer hijo. La gente de mi época ha tenido una educación autoritaria: colegio, mili, primeros trabajos se confrontaban con la voluntad de ser mandados cada vez menos, por menos gente. La prueba de fuego, la llegada de un hijo o una hija. Alguien a quien hay que educar, corregir, mandar, cuando durante muchos años se ha hecho profesión en contra del autoritarismo. Lo mejor y lo peor de la educación que he dado a mis hijos va en el mismo paquete. Escasa imposición, búsqueda de la persuasión. Y no se trata de una receta, una reflexión, una aceptada doctrina pedagógica. Probablemente cada uno enseña y educa, tal como es. Así han aparecido los clanes, los rasgos familiares, las tendencias. Y tiene de bueno que ofrece claras referencias. En mi clan, se grita poco y se castiga menos por la propia inseguridad de hacer cumplir el castigo. Quizás ni mejor, ni peor que otras fórmulas. Y como todas, requiere buena dosis de suerte.

¡Hay un periodista en el colegio!

Jordi Pérez Colomé.
Periodista
Alas ocho y cuarto empieza la clase de lengua española de 3º de ESO A en el Instituto Estela Ibèrica de Santa Perpetua de la Mogoda (Barcelona). Hoy toca el tema 4.4.2: el complemento indirecto. El profesor escribe una frase en la pizarra: “Braulio compró un regalo a mi cuñada”. Y explica que el complemento indirecto es siempre un sintagma preposicional, en este caso “a mi cuñada”. El interés de los 20 alumnos del aula por tal complemento es dudoso.

Revistas del grupo

Nuestra redacción

Publicidad