Número 648

Número 648

Marzo 2005

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Mis tres placeres del día

Rosario Bofill, Jordi Delás, Alejandro Duque Amusco, Pere Escorsa, Carlos Eymar, Marcos Eymar, Joaquim Gomis, Lorenzo Gomis, Soledad Gomis, J. A. González Casanova, Jordi Maluquer, Carlos M. Moreno, Jordi Pérez Colomé y Eulàlia Tort.
El desayuno. O mejor será decir “mi desayuno” de tres platos: fruta, tostadas con embutido y café con leche y –muy importante– una magdalena de cierto horno de la calle Girona de Barcelona, donde aún las hacen como en tiempos de Proust.

Ocho meses entre enfermos

Lola Mayo
Mañana empezamos a rodar. Pasaremos varios meses dentro del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, conviviendo con un grupo de enfermos. Sus historias se verán la próxima primavera en el programa Documentos TV. Pero queda tanto tiempo… Entramos en el hospital, no tenemos nada que ver con la gente que está aquí. Da vergüenza no estar enfermos, qué cosas. Es esa superioridad del distinto, y los distintos, para mí, son ellos: heridos, desalentados, encerrados: enfermos.

¿Y el tsunami?

La vida pasa, y los tsunamis también. En Cataluña, los últimos coletazos de la desgracia asiática se los llevó el socavón del Carmel. En Madrid, fue el incendio del Windsor. Es bien conocida la ley del periodismo: la catástrofe, si cercana, dos veces catástrofe.

Los chinos aún no se lo creen

Jordi Pérez Colomé
No sé ir por Pekín sin bicicleta. Sólo llegar, busco siempre un mecánico de bicis. Tengo suerte y al lado del hotel hay uno, en un callejón del Tercer cinturón. Es una auténtica chabola. Me dirijo al hombre y le digo si tiene alguna bici vieja para alquilar durante una semana. El mecánico me mira, pero no me escucha. Está completamente pasmado. No es capaz de descifrar mis palabras en chino; no reacciona. No comprende que un extranjero pase por allí y quiera algo. Está pasmado.

El futuro es inimaginable

El futuro, tradicionalmente, ha requerido imaginación. La preocupación por ejemplo de los primeros grandes economistas del siglo xviii era frenar el crecimiento demográfico porque no habría comida para todos. La técnica lo remedió. No tuvieron imaginación.

Conversación entre Àlex Masllorens, Albert Sáez y José Martí Gómez

Lorenzo Gomis: Parece que se da por supuesto que a la gente le gusta que los políticos se peleen. ¿Es necesaria la crispación para que los ciudadanos se interesen por la política?
Àlex Masllorens: A mí me impresiona ver a una persona, político o no, rodeada de diez cámaras, treinta micrófonos y diez personas tomando notas. Siempre pienso que alguien en esas circunstancias debe tener mucho temple para controlar lo que está diciendo vista su repercusión. Este es uno de los elementos clave de la política: el periodismo de titular, que está hoy muy en boga.

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