Número 673

Número 673

Abril 2007

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Ecuador clama por un cambio

Pere Escorsa
Catedrático de Economía de la Universitat Politècnica de Catalunya
En el avión, viajando entre Quito y Cuenca, contemplo la erupción del Tunguragua, uno de los volcanes que cantó Pablo Neruda en su poema Ecuador. Una enorme columna vertical de humo y cenizas se alza sobre las nubes. Ecuador es un lugar privilegiado para disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, en estado puro.

He deseado morir de felicidad

David Jou
En algunas ocasiones he sido tan feliz que he deseado morir. Me sentía tan cerca de lo que pueda ser el cielo, todo brillaba con un sentido tan pleno, que parecía que, olvidado el cuerpo, ya nada faltara sino salir del tiempo o entrar en la eternidad.

Un decálogo

Rosario Bofill
Veo en la pantalla de la televisión la cara del presidente del Senado, Francisco Javier Rojo, insistiendo: “Señorías, señorías. Cállense. ¡Qué vergüenza!” El señor Rojo está rojo de indignación ante el griterío de los populares que no dejan ni abrir la boca a Rodríguez Zapatero.

Poemas

Eduardo Moga
La poesía busca la condensación. En El ABC de la lectura, Ezra Pound afirma que “la poesía (…) es la forma más concentrada de toda expresión verbal”, y relata el caso del poeta inglés Basil Bunting, que, al hojear un diccionario alemán-​italiano, descubrió que la idea de la poesía como concentración era casi tan antigua como la propia lengua germana…

Los sindicatos ya no son lo que eran

Jordi Pérez Colomé
Periodista
Matías Carnero, el presidente del comité de empresa de Seat, me recibe en su despacho. Es un despacho señorial, enorme, con mesa de juntas y se ve nuevo. “Este es mi despacho de presidente del comité europeo de Seat; lo uso poco”, dice. Parece verdad, si no fuera por un pequeño mural en una pared de la UGT –el sindicato de Matías – , sería un despacho impersonal.

Que hable Gracián

Fernando Rey
Obviaré los consejos tan evidentes como incumplidos (no robar, no mentir, no insultar, no maltratar el diccionario, no tomarnos por idiotas) y le prestaré mi espacio a Baltasar Gracián, el genial jesuita aragonés del siglo xvii, y su “arte de prudencia”.

Ya llegará

Andrés Torres Queiruga
Amis alumnos suelo decirles: vosotros no “sabéis” que vais a morir. Esa es la suerte de la juventud, y la desgracia.

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