Theo Angelopoulos

Manuel Quinto
Un desgraciado accidente de tráfico y un lamentable retraso en el servicio de ambulancias de Atenas han causado la muerte del gran director griego Thodoros Angelopoulos. Tenía 76 años y estaba rodando El otro mar, la tercera parte de la trilogía que inició con Eleni y siguió con The dust of time.
Angelopoulos pertenece a la serie de realizadores que han dado un paso adelante en la expresión cinematográfica, al lado de Andrei Tarkovski, Lars Von Trier, Atom Egoyan –aparte de Chloe, claro está – , David Lynch, Krzystof Kieslowski y Amos Guitai. Su obra parte de lo específicamente griego y se eleva a lo universal, gracias a un concepto propio de la puesta en escena, basado en el plano secuencia, en una especial coreografía de los movimientos de conjunto, la composición del cuadro tendente, no a mirar, sino que a que el espectador vea, a la incorporación de elementos culturales, tanto de lo clásico –Homero, Esquilo, Seferis – , como de lo popular –leyendas, canciones, bailes – , a la interpretación de la historia del país y de los Balcanes desde la izquierda, sin utopías ni alegatos panfletarios, al aprovechamiento de la “distanciación” propia del teatro de Brecht y al valor concedido a la alegoría, su interés por la figura del extranjero o del exiliado, su tendencia a ir desde el exterior progresivamente hacia el interior –los protagonistas se presentan insertos en una colectividad y es allí en donde llegamos a comprenderlos como individuos– y su decidida vocación de análisis, que estructura todo el relato y lo desvincula de sus posibilidades dramáticas.
Theo Angelopoulos había nacido en Atenas, el 27 de abril de 1935, de familia de comerciantes procedentes del Peloponeso. Estudió Derecho en Atenas, pero luego se trasladó a París al IDHEC, de donde acabó expulsado por discutir agriamente con un profesor. Su formación cinematográfica la debió esencialmente a las sesiones de la Cinematèque de Langlois. De vuelta a casa, trabajó en la revista Poder Democrático, de clara orientación comunista. Durante la dictadura de los coroneles no fue represaliado, porque ya se le consideraba una figura de cierta importancia en el extranjero –un tanto lo que pasó aquí con Bardem o con Saura en tiempos de Franco. Su primer largometraje fue Reconstrucción, que, como su nombre indica es la relación de los hechos concernientes a un hecho criminal, en el que hallamos ecos de la vuelta al hogar de Agamenón y su asesinato a manos de su esposa Clitemnestra y su amante Egisto. Luego le siguió una crónica de los días del dictador Yannis Metaxas titulada Días del 38, centrada en un crimen con causas políticas, un tanto en la dirección que luego tomará Costa-​Gavras en su Z.
El viaje de los comediantes, premiada en Cannes y en Berlín, le alcanza el reconocimiento de la crítica europea. Se trata de los azares de una compañía de gente de teatro que recorre el país en tiempos de la ocupación nazi, combinados con una transposición del mito de Electra. Los cazadores es una reflexión acerca de las responsabilidades y los silencios durante la guerra civil que tuvo lugar en Grecia entre republicanos y comunistas del ELAS contra las fuerzas monárquicas y reaccionarias ayudadas por los británicos desde 1946 al 1949. Alejandro Magno se constituye en la definición de la ascensión y caída de un caudillo de bandoleros, que se cree reencarnación del conquistador macedonio, y sus impulsos megalomaníacos lo llevan a una tiranía combatida incluso por sus propios secuaces. Viaje a Cythera cierra esta etapa de repaso a la historia griega, a través de la figura de un veterano comunista que regresa a su patria tras 30 años de exilio en Rusia para ver que ya nada le pertenece.
Se abre entonces una segunda etapa en la que los temas corresponden a una realidad más actual, las consecuencias de las guerras balcánicas y la tragedia personal de los desplazados. El apicultor, interpretada por Marcello Mastroianni, es su film más intimista. El trayecto de Spyros de norte a sur con sus abejas es la melancolía del paso del tiempo. Paisaje en la niebla es otro itinerario, ahora iniciático, con dos niños que parten en busca de su padre al que creen en Alemania. El paso suspendido de la cigüeña se localiza en un campo de refugiados albaneses en el Epiro, en donde un documentalista de televisión reconoce a un político que abandonó el Parlamento y desapareció años atrás.
Las dos películas que han elevado la fama de Angelopoulos por los galardones obtenidos y por su amplia distribución han sido La mirada de Ulises, en la que el personaje homérico contempla el mundo fragmentado de los Balcanes con los ojos de un director americano de origen heleno. Y La eternidad y un día, en donde un viejo y enfermo escritor se enfrenta en Tesalónica al vacío existencial y lo intenta llenar con la ayuda a un niño albanés, que le va buscando las palabras perdidas. Finalmente, Eleni retorna a las recreaciones históricas con la huída de los habitantes griegos de Odesa hacia Salónica y el intento de fundar una colonia de acogida.
Esperamos poder ver, sea en cines o en filmoteca, The dust of time, repaso a 50 años del siglo xx, con Willem Dafoe, Bruno Ganz y Michel Piccoli.

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