Dónde están las mujeres

Cristina Martínez

Untitled

En el caluroso verano de 2017 muchas mujeres españolas estaban disfrutando de unas merecidas vacaciones, otras corrían de un lado para otro para compatibilizar su empleo con el campamento de verano de sus hijos, otras habían postergado la maternidad para prosperar en sus trabajos o simplemente, no perderlos. Cada una con una situación social y vital única. O no tan única.
Fijémonos en las aportaciones del Instituto Nacional de Estadística, especialmente la EPA del primer trimestre de 2017, para intentar localizar a las 23.425.800 mujeres que en ese año viven en España.
LAS INACTIVAS
3.602.100 mujeres en España son menores de 16 años y otras 3.547.500 mayores de 69; salvo excepciones, inactivas debido a su edad.
También existen 5.737.000 mujeres que, pese a estar en edad de trabajar (de 16 a 69 años), se encuentran inactivas por diversos motivos. A partir de los 65 la causa más común es la jubilación o prejubilación (625.400 casos); mientras hasta los 19 años, son los estudios (709.600). Mientras, 2.633.600 se dedican exclusivamente a las labores del hogar, es decir: “el 16,2 por ciento de las mujeres españolas entre 16 y 69 años son amas de casa”. ¿Y cuántos hombres están en esa misma situación? 361.100, el 2,2 por ciento.
LAS ACTIVAS
10.539.200 mujeres españolas son activas. Su tasa de actividad media es algo inferior a la de los varones (53,4 frente a 64,6), además, su curva de actividad es algo más apuntada: “los hombres mantienen una tasa de actividad por encima del 80 por ciento desde los 25 hasta los 59 años, y las mujeres solo hasta los 49; diez años de diferencia en los que la actividad de las féminas desciende rápidamente y no llega a igualar nunca más la masculina”.


La tasa de actividad aumenta conforme sube el nivel de formación. Aquí también encontramos diferencias con los varones, que tienen tasas mayores en todas las etapas, y que sobrepasan especialmente a sus compañeras cuando ambos solo tienen estudios primarios, casi doblando su tasa: en cambio, “para que la mujer esté activa debe finalizar más estudios que el varón”.
El estado civil también influye. Las tasas de actividad más bajas las encontramos entre los casados (sobre todo entre las mujeres, casi 10 puntos por debajo); después los solteros (casi 5 puntos de diferencia); y por último, los que presentan las tasas de actividad más altas son los divorciados y divorciadas, con cifras casi idénticas, lo cual podría ayudar a desterrar el mito de la mujer divorciada “que vive de la pensión”.
LAS PARADAS
2.164.500 mujeres están paradas en nuestro país, (dos de cada diez activas), de las cuales casi la mitad perdieron su anterior empleo hace más de un año. Además el paro femenino se concentra en las edades intermedias, de 35 a 49 años (el 41,8 por ciento de paradas tienen esa edad).
La situación no es tan distinta a la de los hombres, que apenas están un poco mejor. Hay 2.090.600 parados varones (el 17% de los activos), de los cuales el 35,4% tienen entre 35 y 49 años.
LAS OCUPADAS
INE-​2017 contabiliza 8.389.800 mujeres trabajadoras. De estas, hay 7.348.100 asalariadas y 1.041.700 no asalariadas. 5.393.700 tienen contrato indefinido y 1.954.400 temporal. 6.309.600 trabajan a tiempo completo y 2.080.100 a parcial.
Esta última situación la comparten con 794.100 compañeros varones (menos del 50%), lo que nos lleva a afirmar que “el trabajo a tiempo parcial en España es eminentemente femenino” y que “una de cada cuatro mujeres trabajadoras no realiza la jornada completa”. Pero, ¿en qué ocupan el resto de su tiempo?
270.500 mujeres eligen esta jornada para cuidar a niños, mayores, incapacitados o enfermos. No es el caso de los hombres, entre los cuales sólo 11.200 renuncian a parte de su jornada laboral para cuidar a otros (24 veces menos). “El cuidado en España también es eminentemente femenino”.
Mientras tanto, 1.170.500 mujeres quisieran tener una trabajo a jornada completa, pero no lo han encontrado. Este es también el caso de 514.600 hombres (menos de la mitad), lo que nos puede indicar que: “sí hay trabajos a jornada completa a los que las mujeres no acceden con la misma facilidad que los varones”.
Además, 1.165.000 mujeres españolas están subempleadas, junto a 815.700 compañeros varones (una proporción cercana al 60/​40). De estos, 401.500 mujeres y 222.900 varones son titulados superiores (64/​36), es decir: “el subempleo, y específicamente el subempleo entre titulados superiores, afecta más a las mujeres”.
Las ramas de actividad más feminizadas que registra la EPA son “Comercio al por menor”, “Actividades sanitarias” (especialmente enfermería y psicología), “Empleadores de personal doméstico” (que en sí mismo no es trabajo, sino supervisión) y “Educación” (siendo mujeres más del 90 por ciento de las maestras de infantil).
Para conseguir datos sobre empleadas de hogar, debemos consultar los datos de la Seguridad Social, que nos indican que hasta junio de este año, hay 427.364 personas inscritas en el sistema especial de empleados de hogar, de las cuales más del 90 por ciento son mujeres. Pero entendemos que el número real de trabajadoras es mucho mayor. Es un sector con una alta economía sumergida y desde luego, muy precario: en el año 2017 las empleadas de hogar aún no tienen derecho a la prestación por desempleo –ni siquiera las afiliadas a la Seguridad Social – .
Sobre las mujeres dedicadas a la vida religiosa, que tampoco contabiliza el INE, la Conferencia Española de Religiosos contabiliza 34.276 en 2014, (en torno al 76 por ciento del total), poblando 4.000 congregaciones femeninas.
En cuanto a prostitución, otro sector no reflejado por INE y muy feminizado, la Guardia Civil da constancia, en su Informe criminológico de 2005, de 20.284 víctimas de prostitución (solo incluye las coaccionadas e identificadas, no todas las que ejercen). Por su parte, APRAMP, estima la cifra muy superior de 300.000 prostitutas en total. El número de varones que ejercen es también difícil de calcular, pero el informe de la Guardia Civil especifica textualmente que “se hablará genéricamente de mujeres ejercientes de la prostitución, debido a que la presencia de varones es prácticamente inexistente”.
Miremos ahora hacia la cima de la pirámide laboral: INE-​2017 señala 224.400 mujeres directoras y gerentes en España (menos de la mitad que los varones, que suman 530.800). Mientras, en el IBEX-​35, la presencia femenina supone el 20,3 por ciento, según el V Informe “Mujeres en los Consejos de Administración de las compañías del Ibex-​35”, elaborado por Atrevia España. En el gobierno representan entre un 35 y un 39 por ciento, tanto en Consejo de Ministros, como en Congreso y Senado.
Por último, si nos preguntamos cuánto cobran las mujeres, podemos consultar datos del INE en base a la Encuesta Anual de Estructura Salarial 2015. Según esto, el salario medio anual de las mujeres fue de 20.051,58 euros, el 77% de lo cobrado por sus compañeros varones (25.992,76 euros).
La distribución salarial también varía. El 18,2 por ciento de las mujeres tuvo ingresos salariales menores o iguales que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), junto al 7,4 por ciento de los hombres (menos de la mitad). En el otro extremo, el 9,8 por ciento de los hombres presentó unos salarios cinco o más veces superiores al SMI, junto al 5 por ciento de las mujeres. Tanto para jornadas completas como parciales, las mujeres cobraron menos que los hombres.
2017 acabó como empezó, con un perfil de la mujer en España que resulta francamente arcaico: la mujer cuidadora, la mujer madre, el ama de casa. La dependienta y la subordinada. Inactivas en mayor medida que los hombres y con mayor tasa de paro, más subempleadas, trabajando más a tiempo parcial, infrarrepresentadas y, en todo momento, cobrando salarios inferiores que los varones, incluso con un nivel formativo superior.
El cambio está ahí, pero es muy lento. Aunque quizás observándolo, preocupándonos por él y poniendo algo de nuestra parte, podamos llevar –de verdad– la realidad de la mujer al siglo XXI.

Cristina Martínez es doctora en Sociología

Revistas del grupo

Publicidad