Efectos secundarios

Es inabarcable la cantidad de efectos que nos ha dejado el virus del Covid. Aparte del coste en vidas humanas y enfermedad, la pandemia ha dañado numerosos sectores cuyo alcance todavía no podemos medir con exactitud. Pero además, el confinamiento y la situación de incertidumbre nos han puesto frente a numerosas alteraciones mentales. Las autoridades sanitarias han empezado ya a lanzar mensajes de alarma ante la cantidad de personas que reclaman atención médica por este tipo de trastornos. Los psiquiatras y psicólogos han visto multiplicada la demanda de pacientes y sus consultas se han multiplicado con casos de enfermos que refieren alteraciones mentales por el confinamiento, el aislamiento, la soledad, el miedo al contagio o el temor al futuro.

La Confederación Salud Mental España señala un aumento muy considerable de casos de ansiedad, tristeza y estrés provocados por la pandemia. Uno de cada tres adultos, señala esta organización, padece niveles de angustia y los jóvenes son los que reclaman más atención. Las personas de 18 a 34 años son las que han frecuentado más los servicios de salud mental, han tenido más ataques de ansiedad, más síntomas de tristeza y han sido los que más han modificado su vida habitual por causa de la pandemia.

Un estudio realizado por la Agència de Salut Pública de Cataluña, ESADE y el instituto de investigación Jordi Gol confirma esta tendencia y destaca que durante el confinamiento se triplicaron los síntomas de depresión, ansiedad y malestar emocional, al mismo tiempo que aumentó el consumo de tranquilizantes, sedantes y somníferos. El 22,8 por ciento de los encuestados (cerca de 38.000) manifestó haber tenido síntomas de depresión y el 26 por ciento, de ansiedad. En el mismo periodo, según la misma encuesta, se triplicó la sintomatología de malestar emocional respecto a otros estudios realizados en 2018.

La soledad que han padecido muchas personas es otra situación que ha dejado alteraciones en nuestra salud. En especial, entre los ancianos, muchos de los cuales han pasado por condiciones de vida muy difíciles en su propio domicilio o en residencias de ancianos, con miedo al contagio, sin visitas y sin poder hablar con amigos y familiares.

La Confederación Salud Mental en su manifiesto defiende el aumento urgente de los recursos públicos destinados a la atención a la salud mental en España. La actual situación está teniendo importantes efectos que repercuten en la salud mental tanto de aquellas personas que ya tenían un problema de salud previo, como a aquellas otras que se encuentran en situación de riesgo de desarrollarlo. Reclama también, entre otras medidas, el acceso global, público, gratuito y universal a la atención a la salud mental, así como el aumento de la inversión para fomentar la intervención comunitaria. Los recursos destinados a salud mental eran ya insuficientes antes de la pandemia -afirma esta organización- pero, tras la llegada del COVID-19, se hace más necesario que nunca dotar a todos los ámbitos implicados de los recursos necesarios, de forma que la atención comunitaria se convierta en una realidad. El apoyo psicosocial y las intervenciones de salud mental dentro de los servicios generales de atención sanitaria son en este momento una prioridad. Ya veremos si se ponen en marcha.

Eugenia de Andrés, periodista

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