Alcanzar el número 800

El número 800 me lleva a evocar algunos hechos y nombres de El Ciervo vividos desde la proximidad, cuando la revista daba los primeros balbuceos. El primer número se publicó el 30 de junio de 1951, con ocho páginas. Entonces me suscribí. Su nombre procede del salmo 42 y por influencia de Éditions du Cerf, de París, cuya orientación intelectual correspondía a la inspiradora de la revista. El impulsor principal fue Claudio Colomer Marqués, que escribió en el primer número y los siguientes. En marzo de 1952 dejó de escribir; la revista interrumpió la publicación.

Al cabo de algunos meses, en el mismo año, un grupo de los colaboradores regulares intentaron reemprenderla. Contaron con los suscriptores que estaban al corriente de pago. El nuevo grupo impulsor lo formaban José María Barjau Riu, Lorenzo Gomis, José Ignacio Montobbio Jover, Juan Peñalver Laserna, Francisco Salvá Miquel y Joaquin Xicoy Basegoda. Los cito por orden alfabético. En 1952 todavía no era perceptible una prioridad. Era el equipo redactor. Sobre- salían los dos primeros citados.

Barjau (Barcelona, 1928-1960), licenciado en Derecho con premio extraordi- nario, ejercía como abogado. En El Ciervo publicaba varios artículos en cada número. Murió tras un proceso muy rápido; en pocos días pasó del primer síntoma al pulmón de acero. Estaba casado con Montserrat Condomines Pereña, hija de un abogado prestigioso. La viuda murió el 5 de mayo de 2017; el matrimonio tuvo dos hijas, Teresa y Ana.

Entre Barjau y Gomis sacaron adelante El Ciervo. En un comentario necrológico se describe a Barjau como “un intelectual atento a cualquier cosa que mostrara algún vislumbre de verdad, goloso de paladear cualquier nuevo alimento, ávido de encontrar la clave de cualquier enigma. En el orden de las ideas era muy exigente”.

La muerte de Barjau repercutió en El Ciervo; pero su continuidad estaba asegurada. Muy pronto emergió el papel de Lorenzo Gomis; al principio no utilizó el título de director, tuvo que examinarse para ello. Resultaba difícil el sostenimiento económico. En 1955, Enrique Ferrán Roger (Solsona, 1906 – Barcelona, 1980) se incorporó al grupo editor. Era registrador de la propiedad. Además de lector y colaborador fue un protector y el impulsor de una sociedad anónima que fue la base estructural de la edición.

Desde 1952, el nombre de Lorenzo Gomis va asociado a El Ciervo, hasta su muerte el 31 de diciembre de 2005, a los 81 años. En los últimos años con la colaboración entrañable de su esposa Rosario Bofill, que le sobrevivió hasta el 14 de octubre de 2011.

 

Francesc X. Puig Rovira, escritor, historiador y doctor ingeniero industrial

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