Granados en Nueva York

Enrique Granados

Artículo publicado en el n.º780 (Mar-Abr 2020)

Dice que deambuló en las galerías del museo del Prado para ver los cuadros de Goya. El pianista francés, Jean-Philippe Collard, sacó a principios de este año un disco en el cual interpreta la obra maestra de Enrique Granados, Goyescas. El pianista, quien está de gira promocional en Francia, dice que es la primera vez que toca música española y que la de Enrique Granados es la más cercana al repertorio francés y al pianista favorito de Jean-Philippe Collard, Gabriel Fauré.

Collard dice a propósito de la música de Enrique Granados: “Es una escritura pianística muy complicada. Era un gran virtuoso y tenía una buena idea del espacio de su teclado, nos hace tocar de manera incómoda”. Creada por el propio Granados, Goyescas es una suite para piano escrita en 1911, una suite que daría lugar, unos años más tarde, a una ópera. El título, en forma de neologismo, hace referencia al pintor Goya, del que Granados era un gran admirador: es sobre la base de esta herencia que Jean-Philippe Collard grabó esta suite, producida por La Dolce Volta.

La ópera Goyescas o Los majos enamorados fue compuesta por Enrique Granados en un momento de competencia con Albéniz, compositor de Iberia, y lo superó. Enrique Granados dice de Goyescas: “Me gustaría darle a mi trabajo un toque personal, una mezcla de amargura y fantasía. Me gustaría combinar los toques de amor y pasión con el drama y la tragedia, como en la obra de Goya”. El resultado asombra. 

La ópera se presentó en Nueva York, en 1915 ya que la Primera Guerra Mundial no le permitió organizar un estreno en Europa. Entonces Enrique Granados pasó tres meses en Nueva York entre 1915 y 1916. Allí despertó la curiosidad de los críticos, quienes escribieron dos estudios de referencia sobre el artista. El primero, firmado por Carole Hess, Enrique Granados. A Bio-Bibliography (Nueva York, Greenwood Press, 1991) y otro de Walter Clark, Enrique Granados, Poet of the piano (New York, Oxford University Press, 2006). Enrique Granados llega a Nueva York, acompañado por su mujer, en el que sería su último viaje. Su barco de regreso fue torpedeado por un submarino alemán. 

En su estancia en Nueva York, Granados recibió el apoyo de Ignaz Paderewski, que pertenecía a la junta directiva de la Metropolitan Opera, y del pianista Ernest Schelling. Miriam Perandones Lozano escribió en la Revista de Musicología (2009) un artículo muy amplio titulado: Estancia y Recepción de Enrique Granados en Nueva York desde la perspectiva de su epistolario inédito. Nos cuenta cómo hoy en día cuatro archivos de la ciudad poseen documentos sobre el compositor. La Hispanic Society, situada al norte de Manhattan, tiene una partitura manuscrita de la parte vocal de Goyescas; la Morgan Library posee –nos dice Miriam Perandones Lozano– una carta destinada a André Mangeot, director de Le Monde Musical, que resulta ser crucial para la comprensión de la génesis de las Tonadillas y del sainete Ovillejos; la editorial Schirmer, con la que Granados firmó, conserva sus últimos contratos editoriales, y finalmente el International Piano Archive recoge cartas de Granados al pianista Ernest Schelling. 

Nos cuenta Miriam Perandones Lozano que Enrique Granados llegó a Nueva York el 15 de diciembre 1915 y se alojó con su mujer en el hotel Claridge y más tarde en el hotel Wellington en la Séptima Avenida. “Granados, que tenía negros presagios acerca de su muerte en barco ya desde su juventud, sufrió intensamente el viaje”, explica Perandones Lozano. Enrique Granados cayó enfermo al llegar a Nueva York y no pudo realizar los ensayos previstos en diciembre. 

El compositor tuvo mucho éxito en Nueva York pero, según Walter Clark, los críticos neoyorquinos de la época presentaron a Granados con dos estereotipos supuestamente españoles, “el hombre lánguido o el hombre con fuerte carácter”. El New York Times titulaba Enrique Granados´s little Spanish Work succesfully sung in native tongue: la pequeña obra en español de Enrique Granados cantada con éxito en su lengua materna. En aquel momento, Goyescas se presentará cinco veces en Nueva York. Aceptó la invitación del presidente Wilson para dar un recital en la Casa Blanca. Retrasó su viaje de regreso a Barcelona para poder tocar allí. El desenlace lo conocemos.

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